Codo a Codo
avances y noticias
lunes, 21 de mayo de 2012
Recortes, crecimiento, Syriza ; por Carlos Taibo
jueves, 10 de mayo de 2012
EL TRIBUNAL SUPREMO VIOLA EL DERECHO INTERNACIONAL
domingo, 6 de mayo de 2012
Que no se apague la luz: con el 15-M, por Carlos Taibo
miércoles, 18 de abril de 2012
Ghetto de Varsovia: nuestra memoria con los sitiados insurrectos

El ghetto de Varsovia fue establecido por las tropas nazis que ocuparon Polonia en octubre de 1940. Durante los 3 años de existencia se estima que de las 400.000 personas que lo habitaron, fueron reducidas por deportaciones a campos de exterminio, por asesinatos y fusilamientos, a 50.000. Pero en ese rincón de Varsovia, en ese territorio hostigado, acosado y atacado, tuvo lugar una de las primeras revueltas masivas contra la ocupación nazi: el levantamiento se inició el 19 de abril de 1943.
Polonia era una parte más de los distintos países y territorios donde se libraba el espanto de la guerra. El Partido Socialista Polaco protestaba enérgicamente contra los persecuciones, y resistentes polacos ayudaron a los sitiados, tanto entrando en el ghetto como proporcionando medicamentos y armas. Se conformó el Comité de Ayuda a los Judíos, en el que se coordinaban varias organizaciones, incluso el comité de justicia del gobierno civil clandestino polaco, emitió varios decretos y condenas a muerte a quienes delataran o entregaran judíos a las tropas nazis. La población polaca sufría asimismo de los peligros y la represión que ejercían el ejército ocupante. La eliminación de los colaboradores con los nazis, se hacía saber mediante octavillas y carteles, y, junto al nombre figuraban los motivos de la condena.
Los gobernadores alemanes en Polonia, trasladaron al barrio judío de Varsovia, judíos de otros distritos y poblaciones cercanas. Inicialmente el perímetro fue cercado con alambres de púas y posteriormente levantando un muro de 3 metros de altura y 18 kms. de largo…
El ghetto era parte de la cadena de terror y destrucción de la política nazi. Dentro de los muros del ghetto, de acuerdo a la documentación recuperada, a los testimonios de los sobrevivientes, y la difusión que se expandía fuera del mismo, desde los primeros pasos del aislamiento, se iniciaron también caminos de resistencia.
Bajo el lema vivir con dignidad y morir con dignidad, y con una ajustada organización social, se trató de dar cabida a la
s múltiples necesidades de sus habitantes. Así funcionaba una biblioteca central, consultorios médicos, un instituto clandestino, un círculo dramático, se organizaban recitales poéticos, conciertos; obras de teatro y exposiciones de arte.
La vida cultural incluía periódicos clandestinos, que eran editados en polaco, en hebreo y en yidish. Se realizaban asimismo, ceremonias religiosas, tanto en lugares abiertos como en las casas de los rabinos; llamativamente había una iglesia construida para los judíos convertidos al catolicismo; se distribuían noticias del frente, había un receptor de radio; a pesar de todos los obstáculos se celebraban fiestas obreras, los comités de inmuebles ubicaban a los que llegaban según las urgencias, pero también construían refugios y planificaban la compra de armas. Se construían pasadizos y subterráneos secretos, se colocaban minas, etc. Es de destacar la labor de archivo de la documentación de los que vivieron en el ghetto, encontrándose numerosos ensayos, trabajos escolares, colecciones de arte, recetas, entradas de teatro, periódicos clandestinos, cartas, diarios personales, etc. Esta documentación fue escondida en tres partes distintas de las que se recuperaron dos.
En todas y cada una de las actividades trataba de rescatarse la vida frente al hambre, a las enfermedades, a los ataques nazis…
En diciembre de 1942 se llegó a un acuerdo entre las diversas asociaciones. Así la resistencia judía clandestina se agrupó en dos organizaciones, por un lado, la Organización Judía de Combate, y por otro, el Comité Judío de lucha, un bloque antifascista, para preparar la respuesta por la vía armada.
La dificultad de conseguir armas generaba actos de heroísmo indescriptibles. Las batallas desproporcionadas cuerpo a cuerpo, con bombas de fabricación casera, la lucha de guerrilla, la resistencia en las cloacas…
Tres semanas de titánica lucha que acabó con la derrota de la resistencia, fueron incendiadas todas las casas y los nazis dinamitaron la sinagoga Tlomacki como signo del fin de la existencia del ghetto de Varsovia. Según los datos del jerarca nazi Stroop, informaba que tras el levantamiento 56.065 judíos fueron capturados durante los días de enfrentamiento y 631 búnkeres destruidos; entre 5.000 y 6.000 judíos murieron en combate, 7.000 fueron fusilados y otros 7.000 fueron deportados a campos de exterminio..
Estimaciones posteriores puntualizaron que también murieron 300 soldados alemanes.
Hasta aquí un relatoría memoriosa posibilitada por las voces que no sólo atravesaron el muro, atravesaron fundamentalmente el olvido y la manipulación.
Y llegados hasta
aquí, la indignación por aquella barbarie nazi aún perdura porque con iguales tácticas de separación, aislamiento y cerco, se extiende un nuevo muro de la vergüenza que aísla Cisjordania y Gaza deparando a la población palestina, perjuicios inauditos. Han establecido el recurso perverso del apartheid contra los palestinos que son avasallados a vivir en un cárcel territorial impuesta por el sionismo negacionista de los derechos históricos de un pueblo, que con similares sufrimientos y esperanzas, encara un combate desigual, como antaño lo hicieran los resistentes de Varsovia.
El periódico del BUND (partido socialista judio antisionista) llevaba en su cabecera la consigna “Por nuestra libertad y por la vuestra”; y tenemos la absoluta convicción que en la misma contenía y contiene toda resistencia contra la injusticia y el oprobio.
Por todo lo anterior, también como miembros de IJAN, Red Internacional Judía Antisionista, queremos en estas l
íneas rendir un homenaje sin exclusión, a todos los inolvidables combatientes del ghetto de de Varsovia, y en especial a todos aquellos omitidos de la historia construida por sionismo.
Y porque esta historia no conoce aún un final digno en tanto y cuanto continúe el plan de exterminio del Estado de Israel sobre el pueblo palestino, cerramos provisionalmente estas líneas con Marek Edelman, (fallecido en esa ciudad en octubre 2009) adjunto de la insurrección y uno de los sobrevivientes del ghetto de Varsovia, quien declaraba “Es en Israel donde nuestro recuerdo corre peligro de perderse”.
IJAN-España
(Red Internacional Judía antisionista)
viernes, 13 de abril de 2012
viernes, 6 de abril de 2012
La carta de Dimitris Christoulas

“El Gobierno de Tsolakoglou ha aniquilado toda posibilidad de supervivencia para mí, que se basaba en una pensión muy digna que yo había pagado por mi cuenta sin ninguna ayuda del Estado durante 35 años. Y dado que mi avanzada edad no me permite reaccionar de otra forma (aunque si un compatriota griego cogiera un kalashnikov, yo le apoyaría) no veo otra solución que poner fin a mi vida de esta forma digna para no tener que terminar hurgando en los contenedores de basura para poder subsistir.
Creo que los jóvenes sin futuro cogerán algún día las armas y colgarán boca abajo a los traidores de este país en la plaza Syntagma, como los italianos hicieron con Mussollini en 1945″.
lunes, 26 de marzo de 2012
Emotivo reencuentro con Mumia tras dejar el corredor de la muerte

Johanna Fernandez
Pensilvania, Estados Unidos. Heidi Boghosian y yo acabamos de regresar de una visita muy emotiva con Mumia. Lo visitamos ayer. Fue su segunda visita de contacto en más de 30 años, desde su traslado a población general. La primera visita la realizó su esposa, Wadiya.
A diferencia de nuestros encuentros previos con él en el corredor de la muerte del penal SCI Greene, y luego en el área de confinamiento solitario en SCI Mahanoy, nuestra visita ayer se realizó en un amplia área de visitas en medio de numerosos círculos de familias y esposas que estaban visitando a los demás reos.
En comparación con las intensas y centradas conversaciones que habíamos sostenido en una pequeña y aislada celda en el corredor de la muerte, tras un estéril plexiglás, este intercambio fue más relajado e informal y, como era de esperar, más interactivo con la gente alrededor… Fue más humano. Había tantas escenas de afecto alrededor, de niñas y niños brincando encima de sus papás y jalándolos, de familias enteras platicando íntimamente alrededor de pequeñas mesas, de parejas sentadas abrazándose tranquilamente, de novias y esposas dando besos furtivos a sus parejas (los besos sólo se permiten al principio y al final de la visita). Estas escenas eran conmovedoras y hermosas, notablemente diferentes a las imágenes de los presos proyectadas desde los círculos de poder. Nuestro trabajo colectivo podría ser beneficiado con estas imágenes tan íntimas y humanas.
Cuando entramos, vimos inmediatamente a Mumia al otro lado del salón. Caminamos hacia él y nos abrazó a las dos simultáneamente. Estábamos asombradas que nos abrazara con tanta calidez y que compartiera su espacio personal con tanta generosidad después de vivir tantos años en aislamiento.

Se veía muy joven y se lo dijimos. Respondió: “¡Piel negra no se agrieta! (Black don’t crack)”. Nos reímos.
Nos platicó que le parece nuevo cada paso que ha dado desde que lo colocaron en población general. Hay tantas cosas que damos por sentadas que, para él, son nuevas, desde el microondas en la sala de visitas hasta el temor que sintió al besar a su esposa por primera vez en 30 años. Comentó: “La única cosa radicalmente diferente a lo que estoy viviendo ahora sería la libertad”. También se fijó en que toda la gente en la sala lo estaba observando.
La experiencia de compartir la comida con nuestro amigo fue muy emotiva. Fue maravilloso tener la posibilidad de platicar y compartir sándwiches de queso gratinado, tartas de manzana, galletas y chocolate caliente de las máquinas expendedoras en la sala de visitas.
Uno de los mejores momentos fue la oportunidad de sacar una foto. Fue una de las primeras posibilidades que Mumia ha tenido en décadas para hacer esto, ¡y estuvo genial! ¡Nos dio risa arreglarnos el cabello, asegurarnos que no teníamos comida entre los dientes y prepararnos nerviosamente para el gran momento de la foto! Y Mumia disfrutó de todo.
Cuando llegó la hora de salir nos dimos abrazos y luego recibimos las instrucciones de ponernos en fila contra la pared y salir con los otros visitantes.
Mientras salíamos del penal, una hermana nos llevó a un lado y nos dijo que no podía dejar de cantar la canción de Kelly Clarkson: “Algunas personas esperan toda una vida para un momento como éste”. Nos compartió que ella y sus papás habían seguido el caso de Mumia desde 1981 y que le encantaba saber que Mumia está vivo y en población general a pesar de la sanguinaria búsqueda de su ejecución por parte del estado de Pensilvania. Le dijimos que el 24 de abril se iniciará una nueva batalla para ganar la liberación de Mumia, que ese día vamos a ocupar el Ministerio de Justicia en Washington DC. Nos dijo que hace poco ella ganó una batalla contra el cáncer y por eso cree que todo es posible y que si Mumia ahora está en población general, será posible lograr su libertad. Nos despidió con el tema musical de la serie Laverne y Shirley: “¡Nunca escuché la palabra imposible!” Luego nos dio su número de teléfono y nos pidió apuntarla para la batalla.
Todavía estamos asimilando todo. El viaje nos ha dado una lección de humildad y ¡nos sentimos re-energizadas y re-inspiradas!
Recordamos las palabras del editor de City Lights, Greg Ruggiero:
“El objetivo a largo plazo: poner fin al encarcelamiento masivo.
El objetivo a corto plazo: ¡Liberar a Mumia Abu-Jamal!”



